Biología y Género: La batalla del siglo – EP6

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Biología y Género: La batalla del siglo - EP6
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Episodio 6 del podcast Psiconsejos vendo, en el apartado de género, y titulado Biología y Género.

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Transcripción del episodio:

Hoy, en el episodio número 6, dentro de la sección de género, hablaremos sobre: Biología y Género, la batalla del siglo.

Biología

En una esquina del ring tenemos a la biología. Dice que nuestro comportamiento es innato y controlado por genes y hormonas. Así, según ella, el hecho de que mujeres y hombres se comporten de manera distinta, se explica por las diferencias biológicas existentes entre ambos sexos.

Género

En la esquina contraria, tenemos al género. Dice que nuestro comportamiento es cultural, y aprendido durante la socialización. En una cultura sexista, las expectativas y mandatos de la sociedad son distintas para mujeres y hombres. Y eso provoca que actúen de manera diferente. Ya que seguir la norma sexista se premia, mientras que salirse de ella se castiga.

Debate polarizado

Debate género

¡Suena la campana del gong y comienzan a debatir!

  • Es el turno de Género que le pregunta: ¿Cómo explicas que el comportamiento de las mujeres haya cambiado tanto en las últimas décadas?
  • Biología responde: ¿A qué cambios te refieres exactamente?
  • Género: Se han incorporado en masa al trabajo remunerado, han accedido a puestos de poder político y económico, etc. 
  • Biología: Es cierto que en tampoco tiempo, hablando, no es posible que esos progresos se deban a modificaciones genéticas.  ¿Pero y a qué se deben entonces?
  • Género: Quizá a los cambios sociales promovidos por el feminismo.

Bueno, paramos el combate. El programa de hoy no va a ser una debate polarizado. Vamos a ver, en su lugar, unos ejemplos bastante curiosos sobre cómo interactúan la biología y el género.


Interacción entre Biología y Género

Y es que hoy en día, la ciencia reconoce la importante influencia tanto de variables biológicas como sociales a la hora de explicar nuestro comportamiento. Una forma en la que se han investigado estas influencias han sido los estudio con personas gemelas. En concreto, gemelas separadas al nacer. Son ejemplos muy interesantes ya que comparten carga genética pero se diferencian en el proceso de socialización familiar (aunque sí suelen tener en común una macro-cultura occidental). Al analizar un buen número de gemelos separados al nacer, es posible analizar la influencia de ambas variables.

¿Y cuáles son los resultados?

Resumiendo: en torno a un 50% se debe a variables genéticas. Y el otro 50% a la socialización, aproximadamente. Estos números varían según el rasgo estudiado: personalidad, vocación, nivel de inteligencia, etc.

¿Y qué ocurre si analizamos los resultados teniendo en cuenta el sexo?

Aclaración: En el episodio 3 ya critiqué el modelo binario, y expuse un sistema más diverso y realista. En el presente episodio recurriré a la distinción binaria (mujer-hombres), ya que es para la que tenemos más datos.

La realidad es que apenas hay diferencias significativas entre mujeres y hombres en la mayoría de rasgos psicológicos estudiados. Existe una enorme superposición entre ambos grupos.

Y lo que sí se ve, es que existe una gran diversidad dentro de cada grupo. Es decir, tanto en el grupo de mujeres como en el de hombres, existe una gran variedad de valores entre el mínimo y el máximo. Como personas somos muy diversas y distintas, pero entre el conjunto de mujeres y el de hombres las diferencias son, en general, mínimas.

interacción biología y género

Ejemplos sobre cómo interactúan la biología y el género


Primer ejemplo: Musculatura

¿Entre mujeres y hombres hay diferencias en la capacidad muscular? De media sí, los hombres tenemos más masa muscular. ¿Y a qué crees que se debe esa diferencia? ¿A la biología? Sí, parece que los niveles de testosterona tienen mucho que decir en ello.

¿Pero podría el género tener alguna influencia?

¿Tú qué opinas? Un rasgo tan físico… Pues yo pienso que . Por una parte, la masa muscular no depende solo del grado de testosterona, sino de cuánto y cómo nos ejercitamos. Y en esto último, el género tiene bastante que decir.

Discriminación de las mujeres en la práctica deportiva

En 1886, en las llamadas “primeras olimpiadas de la modernidad” las mujeres tenían prohibida la participación. Hubo que esperar a 1900 para que pudieran hacerlo, de manera testimonial (22 mujeres). En las olimpiadas de Tokio han alcanzado casi un 50% de la participación.

Biología y género

Kathrine Switzer fue la primera mujer que pudo correr de forma oficial el maratón de Boston. Ocurrió en 1967, aunque uno de los organizadores la atacó tratando de impedirle participar. ¿Los motivos? Las mujeres eran supuestamente débiles y frágiles. Por eso no podrían completar una prueba tan dura. Además, si participaban sería humillante y vergonzoso para el resto de corredores. Como si dejaran correr a niños junto a adultos en la misma categoría.

¿Cómo influye el género hoy en día?

Las mujeres también tienen dificultades para continuar realizando deportes de equipo al llegar a la adolescencia, buscar sponsor que les patrocine, conciliar el mundo profesional con el cuidado de menores, la maternidad, etc.

Así, el género influye tanto en las expectativas como en las oportunidades para practicar deporte. Y además, la cultura machista determina qué ejercicios son más femeninos y cuáles más masculinos, limitando la libre elección

Vamos a hacer una prueba: Trata de irte atrás en el tiempo, hasta cuando tenías 8-9 años. Si alguien te decía que corres como una niña, ¿qué entenderías… que corres rápido y ganarías la carrera o que llegarás en último lugar? Son a esas expectativas de desempeño a las que me refiero. Las tiene la sociedad e influyen en las personas que se salen de la norma.

Por otra parte, el género también influye en la estética. El hecho de tener unos bíceps musculosos es más aceptado y alabado si eres un hombre que si eres una mujer.

Musculatura género

Conclusión

Bien, entonces, aunque la biología es preponderante en este ejemplo (la masa muscular), hemos visto que el género también influye. Y por medio de una socialización más igualitaria podríamos reducir esas diferencias. O al menos, ofrecer mayor libertad y oportunidades de desarrollo para todas las personas.

Cómo interactúan

Otro aspecto curioso de cómo interactúa la biología con la cultura, puede verse con la testosterona: A mayor nivel de testosteronamayor musculatura. Pero también ocurre lo siguiente: Al hacer más deporte también aumenta tu nivel de testosterona independientemente de tu sexo. Es decir: en este caso la conducta modifica una variable biológica. Así, es posible que una mujer deportista tenga tasas de testosterona mayores que las de un hombre sedentario.


Segundo Ejemplo: La voz

Voz y género

¿De qué depende que tengamos un tono más agudo o más grave? De la longitud de las cuerdas vocales. ¿Y existen diferencias en el tono según el sexo? Sí, el tono de voz de una mujer adulta oscila 165 Hz y 255 Hz. En el caso de los hombres: entre 85 Hz y 180 Hz. Y el correlato fisiológico de esa diferencia sería la longitud de las cuerdas vocales. En las mujeres suele ser menor: 12,5 mm y 17,5 mm, mientras que en los hombres la longitud oscila 17 mm y 25 mm. Como vemos, de nuevo, existe una diversidad muy grande dentro de cada grupo y algo de superposición entre ambos.

En este caso parece claro que la causa que explica las diferencias de tono es principalmente biológica. ¿Pero, podríamos asegurar que el género no tiene nada que decir a la hora de explicar esta diferencia?

Papel del género

Antes de responder, vamos a comprobar cómo podemos modificar nuestro tono de voz dentro de un rango limitado. Por ejemplo, usando una voz de falsete puedo hablar bastante más agudo. Y también soy capaz de forzar un tono más grave. Es decir, tenemos cierto control dentro del equipamiento biológico con el que contamos.

Aclarado esto, vamos a analizar un caso curioso: el de japón.

El tono de voz en Japón

Si has viajado alguna vez a este país, quizá hayas apreciado diferencias en el tono de voz respecto a las que observamos en Europa. En concreto, las mujeres suelen hablar en un tono de voz más agudo que las europeas, y los hombres algo más grave que los europeos. Y no hay diferencias significativas en la longitud de las cuerdas vocales entre el Japón y Europa.

¿A qué pueden deberse entonces? Como dije, tenemos cierta capacidad para forzar nuestro tono “natural” arriba o abajo. Por ejemplo, en estados unidos se puso de “moda” hablar en un tono más bajo, tanto mujeres como hombres. Pero en el caso de japón, lo interesante es que cada sexo se mueve en dirección contraria.

¿Tiene el género algo que ver con este proceso?
género japón

Yo diría que sí. La sociedad nipona establece expectativas diferentes sobre cuál es el tono ideal de cada sexo. Así, para ese sexismo más tradicional y hetero-normativo, resulta más atractiva una aguda en el de las mujeres, y una voz más grave y profunda en el de los hombres. Y, por tanto, se premian las conductas que entran dentro de esa norma.

Y no se trata solo de una preferencia en el tono, sino que son ideales de feminidad y masculinidad más polarizados que en Europa. En el caso de la feminidad, ese tono agudo se relaciona con la infantilización de las mujeres, la expectativa de que se muestren tímidas, modestas, frágiles y dependientes.

Una voz grave, por contra, denotaría la autoridad, el poder y el dominio de la masculinidad.

Con este ejemplo, vemos cómo una característica de origen tan biológica como el tono de voz puede interactuar con aprendizajes sociales relacionados con el género.


Tercer ejemplo: Embarazo y conductas de crianza

Justo en el momento del parto se observa un aumento drástico en los niveles de oxitocina de las madres biológicas. Esta hormona influye en la vinculación de la madre con su criatura. No determina que la acepte y cuide en cualquier circunstancia. Pero sí que facilita la creación de dicho vínculo.

Ya durante el embarazo, y debido al efecto de varias hormonas, se producen cambios cerebrales que se mantienen hasta 2 años. Entre esos encontramos: un mayor interés y búsqueda de contacto hacia otras criaturas, desarrollo del apego, mejoras en el olfato y visión espacial (estás últimas pueden tener que ver con la búsqueda de comida, detección de peligros/enfermedades).

crianza y género

Hasta aquí todo bien. Lo curioso es que, a diferencia de otros animales menos sociales, las y los primates no necesitamos de dichas hormonas para realizar esas conductas maternales/paternales. Es más, se ha visto cómo madres adoptivas y padres implicados en la crianza (o identificadas con el embarazo de su pareja) tienen niveles más altos de algunas de esas hormonas implicadas. De nuevo, vemos que:

  1. Las hormonas influyen, pero no controlan las conductas maternales/paternales.
  2. La repetición de conductas maternales/paternales modifica los niveles hormonales.

Conclusiones

aprender conductas género

De todo lo anterior, puedo concluirse que el efecto de nuestro aprendizaje social tiene alguna influencia hasta en aspectos muy biológicos. Y me parece importante resaltar este aspecto para no caer en “justificaciones innatistas”: las mujeres son así, los hombres no podemos ser tan pacientes, etc.

Las conductas relacionadas con el género son también conductas que podemos aprender, mejorar u optimizar. Independientemente de nuestro sexo, y de nuestra socialización. Algunas de estas conductas serían: cómo hablamos, cómo nos movemos, cómo nos relacionamos con otras personas, cómo cuidamos, cómo nos cuidamos, etc.

La biología, la socialización y nuestras experiencias de vida explican cómo nos hemos comportado hasta ahora. Pero con coraje y esfuerzo podemos aprender nuevas formas de comportarnos. Y luego, observar cómo nos sentimos al aplicarlas y qué consecuencias tienen. Pero para ello, debemos atrevernos a explorar más allá de nuestros comportamientos más consolidados.

Uno de los mitos con los que se suele acusar al conductismo es el de la tabula rasa: «Que niega la influencia de la biología y que todo nuestro comportamiento». Por contra, la idea sería más bien que cada persona nace con su propia tabula rasa sobre la que realiza sus aprendizajes. Me parece que refleja mucho mejor esa interacción entre lo innato y lo aprendido. Entre lo inmodificable y lo moldeable.


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