
Psicólogo especialista en Ansiedad Bilbao y Online — terapia ACT basada en evidencia
Iñaki Sainz Moncalvillo · Psicólogo colegiado BI05347
Terapia para la Ansiedad: cuando el problema no es la ansiedad, sino lo que haces con ella
Muchas personas que llegan a consulta no saben muy bien cómo describir lo que les pasa. Solo saben que llevan tiempo cargando con algo que les cuesta más de lo que debería. Que han probado cosas. Que a veces mejora, pero vuelve.
Si eso te suena, tiene sentido seguir leyendo.
ÍNDICE DE CONTENIDOS
Test de ansiedad: ¿tienes síntomas?
Quizás no estás seguro de si lo que sientes tiene suficiente peso para buscar ayuda. Esa duda es muy frecuente. Las preguntas de abajo pueden ayudarte a orientarte.
Este test tiene únicamente fines orientativos y no sustituye una evaluación clínica profesional.
Si has respondido sí a 3 o más de estas preguntas, probablemente merece la pena que hablemos. →Reserva la llamada orientativa gratuita
¿Cuándo pedir ayuda?
Hay una pregunta que casi todas las personas con ansiedad se hacen en algún momento: ¿no será que estoy exagerando? La ansiedad es, en origen, una respuesta adaptativa: el sistema de alarma que avisa de amenazas reales. El problema aparece cuando ese sistema se activa de forma persistente o ante situaciones que no representan peligro real, y empieza a marcar las decisiones que tomas.
No estás exagerando si la ansiedad empieza a marcar las decisiones que tomas:
- Si evitas cosas que antes hacías sin pensarlo.
- Si tus preocupaciones ocupan más espacio del que querrías.
- Si notas que tu vida se va encogiendo, aunque nadie más lo vea desde fuera.
La ansiedad no necesita ser «grave» para merecer atención. Necesita estar limitándote.
Si experimentas síntomas físicos intensos por primera vez (dolor en el pecho, dificultad para respirar severa), es importante que un médico descarte causas orgánicas antes de atribuirlos a ansiedad.
Si llevas más de dos o tres semanas con síntomas persistentes — tensión física, pensamientos que cuestan parar, evitación de situaciones — tiene todo el sentido hacer una primera consulta. No para confirmar que estás «mal», sino para entender qué mantiene el problema y qué se puede hacer.
¿Ansiedad o estrés?
¿Lo que sientes es ansiedad o estrés? No siempre es fácil distinguirlo.
Estrés: tiene una causa identificable —trabajo intenso, una decisión pendiente, una situación concreta— y suele ceder cuando esa causa desaparece.
Ansiedad clínica: se mantiene aunque la situación se haya resuelto. Se extiende a varias áreas de la vida o aparece sin desencadenante claro.
Si llevas semanas o meses sin mejorar aunque las circunstancias hayan cambiado, probablemente no es solo estrés.
Síntomas frecuentes en personas que buscan terapia para la ansiedad:
- Preocupación persistente que cuesta parar aunque quieras
- Tensión muscular crónica (cuello, nuca, mandíbula, hombros)
- Dificultades para dormir o sensación de no descansar
- Evitación de situaciones, lugares o decisiones por miedo o bloqueo
- Ataques de pánico o sensación repentina de perder el control (a veces llamados «ataques de ansiedad»)
- Pensamientos intrusivos o rumiación que vuelven solos
- Irritabilidad o dificultad para concentrarse
- Sensación de que la vida se va encogiendo poco a poco
Cómo trabajo: identifico qué mantiene tu ansiedad y entrenamos juntos la salida
Iñaki Sainz Moncalvillo – Psicólogo experto en ANSIEDAD en Bilbao y Online
Colegiado n.º BI05347 — Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia · Verificar colegiación
Los trastornos de ansiedad son las condiciones de salud mental más frecuentes a nivel global. Los estudios epidemiológicos estiman que afectan a entre el 15 y el 20% de la población a lo largo de la vida, y son una de las principales razones por las que las personas buscan atención psicológica. La mayoría de quienes llegan a consulta llevan tiempo con el problema antes de buscar ayuda.
Graduado en Psicología por la UNED. Desde 2021 ejerciendo como psicólogo, con enfoque especializado en trastornos de ansiedad, fobias y condiciones relacionadas en el marco de las terapias contextuales.
Miembro de la ACBS (Association for Contextual Behavioral Science), registro internacional de especialistas en Terapia de Aceptación y Compromiso.
Cuando alguien llega a consulta con ansiedad, lo primero que hago no es aplicar un protocolo. Es entender qué está pasando en su vida concreta: qué situaciones evita, qué estrategias ha probado ya para controlar lo que siente, y qué coste está teniendo todo eso en lo que le importa.
La terapia ACT y las técnicas de exposición son los marcos que uso, pero la intervención siempre parte de ese análisis individual. No de un manual.
Trabajo con objetivos concretos y revisamos el avance en cada sesión. No porque haya prisa, sino porque el tiempo que dedicas a la terapia merece ir en una dirección clara.
Ofrezco terapia presencial en Bilbao y online, con la misma estructura y seguimiento en ambas modalidades.

Iñaki Sainz Moncalvillo. Psicólogo Ansiedad Bilbao y Online.
Técnicas psicológicas que empleo en terapia
¿Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) para la ansiedad?
La terapia ACT es un enfoque psicológico basado en evidencia que no busca eliminar la ansiedad, sino cambiar la relación que la persona tiene con sus pensamientos y emociones. En lugar de intentar controlar o suprimir las sensaciones ansiosas —lo que suele empeorarlas—, ACT entrena habilidades de aceptación, distancia cognitiva y acción comprometida con los propios valores. Está respaldada por múltiples estudios para el tratamiento de trastornos de ansiedad, incluyendo ansiedad generalizada, trastorno de pánico y fobias específicas.1Swain, J., Hancock, K., Hainsworth, C., & Bowman, J. (2013). Acceptance and Commitment Therapy in the treatment of anxiety: A systematic review. Clinical Psychology Review, 33(8), 965–978. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.07.002
¿Cómo son las sesiones?
La primera sesión es para entender tu situación concreta. Hablamos: qué está pasando, desde cuándo, cómo afecta a tu día a día, qué has intentado ya. Con eso suelo tener suficiente para entender qué mantiene el problema.
A partir de ahí, el trabajo es práctico. No se trata de hablar indefinidamente de cómo te sientes, sino de aprender a relacionarte de forma diferente con lo que sientes. Hay cosas que practicar entre sesiones, pero sin agobios: son ejercicios breves, adaptados a tu vida real.
Las sesiones duran 60 minutos, generalmente una vez por semana. La mayoría de personas nota algo diferente en las primeras semanas, aunque el ritmo depende de cada caso. Iremos valorando tu avance sesión a sesión.
Qué habilidades concretas desarrollarás para que la ansiedad deje de gobernarte
El trabajo parte de evaluar tu caso concreto. A partir de ahí, trabajamos las habilidades que necesitas —no un protocolo genérico.

El trabajo irá orientado a desarrollar la capacidad de:
- Tolerar la incomodidad sin que eso paralice lo que quieres hacer.
- Observar tus pensamientos sin seguir sus órdenes.
- Dirigir la atención al presente en lugar de quedarte enganchado al futuro o al pasado.
- Identificar qué es lo que realmente importa para ti, porque eso es lo que da dirección al trabajo.
Trastornos de ansiedad y relacionados que atiendo:
El trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
Es el subtipo más frecuente en consulta, y el que más se confunde con «ser una persona muy preocupada». La diferencia está en la extensión, no en la intensidad: la preocupación del TAG no se centra en una cosa concreta, sino que se reparte por varias áreas a la vez —trabajo, salud, relaciones, economía— y es difícil de parar aunque quieras. El caso de Mikel a continuación ilustra cómo se manifiesta y cómo se aborda.
Cada uno tiene su propio patrón de mantenimiento, aunque comparten el mecanismo de evitación que se explica más abajo
También trabajo con condiciones específicas relacionadas con la ansiedad, como la fobia social, la agorafobia o la depresión. Si tu problema es alguno de estos, en cada página encontrarás información más detallada sobre cómo lo abordo.
Tres ejemplos de distintos tipos de ansiedad
Los casos que siguen son ejemplos compuestos a partir de patrones clínicos habituales. No representan personas reales.
Caso 1: Ansiedad Generalizada

Mikel tiene 38 años, vive en Bilbao y trabaja en el sector industrial de Bizkaia. Lleva tiempo sintiendo la ansiedad y el estrés a diario. Le cuesta mucho dejar de pensar en los asuntos futuros que le inquietan. Tiene pensamientos recurrentes del tipo: «Y si pasara…».
Debido a ello, tiene dificultades para concentrarse en lo que está haciendo. Esta dificultad está afectándole en múltiples actividades diarias: con su familia, en el empleo, estudios y con amistades.
También experimenta síntomas físicos como: cansancio, dolores de cabeza, falta de energía e irritabilidad. Así como dificultades para dormir (insomnio). Además, visita a una fisioterapeuta regularmente debido a las contracturas musculares. Principalmente, se le acumula tensión muscular en el cuello y la nuca.
Lo único que desea es: reducir el estrés y poder recuperar la calma.
Tras el proceso terapéutico, Mikel no dejó de preocuparse por completo. Eso no era el objetivo. Lo que aprendió fue a identificar cuándo sus preocupaciones eran útiles y cuándo eran rumiación sin salida. Y, sobre todo, a no dejar que la incertidumbre paralizara lo que le importaba: su familia, su trabajo, sus amistades.
Lo que sostenía el problema de Mikel no era solo la preocupación: era la dificultad para tolerar no saber cómo iban a salir las cosas. Esta intolerancia a la incertidumbre —necesitar saber cómo van a salir las cosas antes de que ocurran— explica por qué la preocupación persiste incluso cuando «objetivamente no hay motivo para estar así». La terapia no enseña a tener certeza. Entrena la capacidad de actuar sin necesitarla.
Caso 2: Fobia específica
Koldo no puede subirse a un ascensor. Todo se originó cuando quedó atrapado en uno durante 3 horas. Fue una experiencia traumática para él. Desde entonces, cada vez que ve un ascensor, se estremece, experimenta temblores, sufre molestias abdominales y busca dónde están las escaleras.
Recientemente, su temor se ha extendido y ahora el metro también es una situación temida. Le genera mucha angustia la posibilidad de quedar atrapado en un túnel. Empezó a evitar usar el metro en hora punta, y ahora lo evita a toda costa.
Sabe que su temor es irracional, pero el miedo le resulta abrumador. Ha probado diferentes técnicas de relajación, pero no consigue mantenerse tranquilo en las situaciones que teme.
Con exposición gradual y trabajo sobre la evitación, Koldo empezó a usar el ascensor primero con alguien, luego solo. El miedo no desapareció del todo, pero dejó de dictar a qué planta iba. Su vida dejó de organizarse en torno a dónde están las escaleras.

Caso 3: Trastorno de Pánico

Amaia ha experimentado varios ataques de pánico de corta duración. Son ataques de ansiedad de mucha intensidad e incontrolables. Durante los ataques, su cuerpo se cubre de sudor frío, su corazón se acelera, tiene dificultades para respirar, y siente un intenso mareo. Además, teme que haya consecuencias negativas: como que vaya a morir o volverse loca.
Desde entonces, controla periódicamente sus sensaciones corporales. Cuando detecta un cambio preocupante en su cuerpo, abandona lo que estaba haciendo. A continuación, trata de relajarse mediante el control de la respiración.
Ha leído que la ansiedad es una respuesta fisiológica normal de su organismo. Pero saberlo no le ayuda a gestionarla. Se dice que ese nivel de ansiedad tan alto no puede ser normal.
El miedo se ha centrado en las propias sensaciones físicas: cualquier cambio en su cuerpo lo interpreta como una señal de peligro inminente. Solo quiere poder moverse por su vida sin ese monitoreo constante de su propio cuerpo.
Amaia aprendió a observar las sensaciones corporales sin interpretarlas como señales de peligro. Los ataques de pánico fueron siendo menos frecuentes y, cuando aparecían, ya no les tenía el mismo miedo a tener miedo. La monitorización constante de su cuerpo fue cediendo.
Si además de las crisis de pánico el miedo te ha llevado a evitar lugares concretos —transportes, espacios concurridos, salir solo— puede que estés ante algo más específico: agorafobia.
La mayoría de personas que llegan a consulta no se reconocen perfectamente en ninguno de estos tres perfiles. Lo habitual es una mezcla, o algo que no encaja bien en ninguna categoría. Eso es exactamente lo normal.
El intento de controlar la ansiedad: una estrategia que NO funciona
El patrón que comparten los tres casos no es una coincidencia: es uno de los mecanismos mejor documentados en el mantenimiento de la ansiedad. En psicología se conoce como evitación experiencial: el conjunto de estrategias que una persona pone en marcha para no sentir determinadas emociones, pensamientos o sensaciones físicas. La paradoja es que, cuanto más recursos se invierten en evitar la experiencia interna, más espacio ocupa y más se organiza la vida alrededor de ella.
Conductas de evitación en los casos anteriores
Siguiendo con los 3 casos:
El coste de evitar sentir ansiedad
Los 3 casos se esfuerzan para no experimentar determinadas sensaciones. Por ejemplo, evitando situaciones estresantes.
Han tratado de reducir sus niveles de ansiedad por todos los medios. Y ello solo ha reducido su calidad de vida.
Aun así, es lo que tratan de hacer casi todas las personas con ansiedad: dedicar cada vez más tiempo a tratar de controlarla.
¿Por qué intentar controlar la ansiedad NO funciona?
Tratar de controlar lo que pensamos o sentimos, no suele funcionar. ¿Por qué?
Tenemos muy poco control a la hora de reducir o eliminar emociones y pensamientos.
Los intentos de control suelen producir un efecto rebote: La emoción o pensamiento vuelven con una mayor intensidad o frecuencia.3Wegner, D. M., Schneider, D. J., Carter, S. R., & White, T. L. (1987c). Paradoxical effects of thought suppression. Journal of Personality and Social Psychology, 53(1), 5–13. https://doi.org/10.1037/0022-3514.53.1.5 4Wang, D. A., Hagger, M. S., & Chatzisarantis, N. L. D. (2020). Ironic effects of thought suppression: A meta-analysis. Perspectives on Psychological Science, 15(3), 778–793. https://doi.org/10.1177/1745691619898795

El mantenimiento del problema: cuando evitar empeora la ansiedad
Este patrón —esforzarse para no experimentar la ansiedad y acabar limitando la propia vida— es uno de los más frecuentes en las personas que buscan ayuda. No es el único mecanismo posible; por eso empezamos evaluando cuál es el tuyo específicamente.
La alternativa que funciona: aprender a convivir con la ansiedad
Puedes aprender habilidades psicológicas para que esas sensaciones o pensamientos dejen de ser un obstáculo a la hora de hacer lo que deseas.
En paralelo al trabajo terapéutico, exploraremos hábitos relacionados con el bienestar que suelen verse afectados por la ansiedad: actividad social, descanso, movimiento físico y rutinas de autocuidado. Para aspectos específicos como la alimentación, puedo orientarte hacia otros profesionales si fuera necesario.
Si esto te ha resonado, probablemente llevas tiempo haciendo lo que haría cualquiera en tu situación: intentar controlar algo que se resiste a ser controlado. No es un fallo tuyo. Es lo que hace casi todo el mundo, y es lo primero que miramos juntos en terapia. Si estás en Bilbao o buscas terapia online, podemos hablar.
Lo que dicen quienes han pasado por consulta
Cada proceso es distinto. Esto es lo que describen algunas personas que han pasado por consulta.
«Desde la primera toma de contacto supe que estaba en las mejores manos […] en pocas sesiones he conseguido reponerme y he aprendido técnicas que me van a resultar muy útiles.» — V.R.
«Necesitaba ayuda por un trastorno de ansiedad y ataques de pánico que arrastraba hacía tiempo, y de su mano ya lo he superado.» — M.A.
Preguntas frecuentes:
¿La ansiedad tiene cura?
Depende de qué entendamos por curar. La ansiedad, como respuesta emocional, no desaparece por completo ni es deseable que lo haga: es una señal funcional del sistema nervioso. Lo que sí cambia con tratamiento es la relación que tienes con ella y el espacio que ocupa en tu vida.
La mayoría de personas que terminan terapia no sienten que la ansiedad haya desaparecido, sino que ha dejado de gobernar sus decisiones y ya no les impide hacer lo que les importa. Desarrollo este tema con más detalle en este episodio del podcast →
¿Cuánto dura el tratamiento para la ansiedad?
Depende del tipo y la severidad. Con un enfoque de terapia breve basado en ACT, muchas personas notan cambios relevantes en 5-6 sesiones, y el proceso completo suele situarse entre 8 y 12. Esto aplica a la mayoría de casos de ansiedad sin tratamientos previos prolongados. En situaciones más complejas o con varios trastornos asociados, el proceso puede ser más largo. Lo valoramos en la primera sesión.
El objetivo no es una terapia indefinida, sino que puedas funcionar de forma autónoma.
¿Tengo que haber ido antes a un psicólogo?
No. Muchas personas que atiendo vienen por primera vez. La primera sesión sirve precisamente para entender tu situación desde cero, sin presuponer nada.
Igualmente, si has probado otros tratamientos psicológicos distintos sin lograr los resultados que buscas, la terapia ACT puede ser una alternativa eficaz.
¿Cómo se diagnostica un trastorno de ansiedad?
No hay una prueba médica que lo confirme: el diagnóstico se basa en una evaluación clínica de los síntomas, su duración y su impacto en tu vida diaria. El test orientativo al inicio de esta página puede darte una primera idea, pero la valoración profesional es la que permite concretar de qué tipo de ansiedad se trata.
¿La terapia online funciona igual que la presencial?
Sí, para la mayoría de los casos de ansiedad. Las sesiones tienen el mismo formato, duración y enfoque que las presenciales. Si tienes dudas sobre si es adecuado para tu situación concreta, podemos hablarlo en la llamada gratuita.
¿Qué diferencia hay entre ACT y otras terapias para la ansiedad?
La mayoría de enfoques buscan reducir la ansiedad directamente. ACT trabaja de otra forma: en lugar de intentar eliminar lo que sientes, entrena la capacidad de actuar según lo que es importante para ti aunque la ansiedad esté presente. Eso cambia la relación con el problema, no solo la intensidad de los síntomas.
¿Necesito medicación para tratar la ansiedad?
No siempre. En muchos casos de ansiedad leve o moderada, la terapia psicológica es suficiente sin necesidad de fármacos. En casos más intensos, o cuando los síntomas interfieren mucho en el día a día, combinar psicoterapia con medicación ansiolítica o antidepresiva —pautada por un psiquiatra o médico de cabecera— puede ser recomendable. Es algo que valoramos juntos en la primera sesión si es tu caso.
Tarifas y consulta gratuita
La terapia que ofrezco tiene una duración limitada y un enfoque basado en evidencia. No hay un número fijo de sesiones: depende de cada caso y lo vamos valorando. El objetivo es que notes cambios reales y que puedas funcionar de forma autónoma en el menor tiempo posible.
El precio por sesión de 60 minutos es de 70€. No hay compromiso de número mínimo de sesiones. Si en algún momento sientes que la terapia no está yendo en la dirección que esperabas, lo hablamos. Es parte del proceso.
Tanto si estás en Bilbao o Bizkaia como si prefieres terapia online, el formato y el seguimiento son idénticos.
Y te recuerdo que puedes agendar una entrevista telefónica gratuita de 15 minutos sin compromiso, para así conocernos y solventar tus dudas.
Nota: si tu situación es una urgencia o hay riesgo para tu seguridad, este formulario no es el canal adecuado. Llama al 112 o a la Línea 024 de atención a la conducta suicida (gratuita, 24h, toda España).
Episodios del pódcast relacionados
Si necesitas saber más sobre el tratamiento para la ansiedad, no dudes en contactarme. Ofrezco consulta online y terapia presencial:
Si esto tiene sentido para ti, podemos hablar.
Última revisión: 15 de agosto de 2026 · Contenido revisado por Iñaki Sainz Moncalvillo, psicólogo colegiado n.º BI05347 (COP Bizkaia)


